La juventud revolucionaria anticapitalista le rindió homenaje a León Trotsky a 75 años de su asesinato

charla.trotsky

El pasado miércoles 20 de agosto, en el restaurado Teatro Alameda de la barriada de San Agustín del Sur y con el llamado La Juventud revolucionaria anticapitalista le rinde homenaje a León Trotsky, la Agrupación Juvenil Revolucionaria Barricada y la LTS, realizamos una actividad en homenaje al dirigente revolucionario ruso a 75 años de su asesinato a manos de la burocracia estalinista,  contando con la asistencia de militantes, simpatizantes y amigos.

Tomando como eje principal que su batalla –incasable- sin cuartel, fue por barrer con esa casta asesina y conservadora que liquidó la participación efectiva de las masas en el poder, por defender los principios de la democracia obrera, manteniendo las banderas de la emancipación social, del internacionalismo, de la revolución socialista mundial, en aras de que los explotados y las clases oprimidas se hicieran dueños de su propio destino, mostrando la vigencia que tienen hoy en día sus planteamientos estratégicos frente a la crisis capitalista.

Con la convicción de construir y poner en pie una juventud comprometida con este tiempo histórico, para transformar de raíz toda la sociedad, para oponer un poder de los propios trabajadores al orden burgués, nos proponemos ser una alternativa para todos aquellos y aquellas jóvenes que quieran apostar por una militancia verdaderamente rebelde y anticapitalista.

A manera de dar inicio, se proyectó el documental “Homenaje biográfico” que recorre la vida política y de lucha de León Trotsky elaborado por los compañeros de Clase contra Clase de Chile, en colaboración con Tv PTS, para luego proyectar en carácter de estreno en Venezuela el capitulo cero “Comunismo, el encuentro de Marx con Trotsky” de la miniserie de ficción basada en el Manifiesto Comunista, “Marx ha vuelto” realizado por el grupo fílmico Contraimagen el Instituto del Pensamiento Socialista de Argentina.

Luego de la proyección fílmica se hicieron presentaciones para abrir el debate. La primera intervención la hizo el compañero Giovanny Ciavattone tesista de la escuela de Historia, militante de la juventud Barricada y de la LTS, preguntando: ¿Por qué Trotsky? ¿Por qué reivindicar hoy a alguien que pensó y actuó hace más de siete décadas?

“En primer lugar porque su vida y su práctica revolucionaria ha sido borrada de la historia, o cuando menos, ha sido víctima de múltiples falsificaciones y deformaciones. Principalmente por sus verdugos: la burocracia stalinista en su afán de destruir toda oposición en el seno de la Unión Soviética. Ya que fue precisamente Trotsky quien dio un durísimo combate contra la degeneración burocrática del poder soviético en manos del estalinismo. Fue quien se opuso y resistió junto a cientos de revolucionarios la política de persecución, terror y muerte que la burocracia había lanzado sobre la primera generación que había puesto en pie la Revolución de Octubre en 1917.”

Paso seguido señalaba: “El estalinismo ha sido el responsable que hoy, después de décadas de falsificación por la burocracia, cuando se habla de marxismo se habla de “totalitarismo”, de “dogmas”, de “culto a la personalidad”, “un marxismo académico separado de las luchas y conflictos reales”, censurando toda crítica y un desprecio por la autoorganización de las masas, etc, fue Trotsky, junto con sus compañeros de lucha, quien planteó una alternativa contra toda esa deformación y burocratización, el conservadurismo y la falta de libertad, etc, levantando la perspectiva de la democracia de los trabajadores y su propia autodeterminación, dentro de la Unión Soviética, que permitiera ser una trinchera para revolución socialista mundial en oposición al llamado “socialismo en un solo país” del stalinismo.”

Al tiempo que el estalinismo afirmaba que con la conquista del poder, la sociedad socialista se consumaba en “sus nueve decimas partes”, para los marxistas revolucionarios (trotskistas) la toma del poder por la clase trabajadora era un período transitorio, que conducía a la extinción de ese Estado a medida que se suprimían las diferenciaciones sociales y de clases que le servían de “base”. Pero ese Estado –el de la URSS burocratizada– en vez de extinguirse no hizo otra cosa más que fortalecerse y transformarse en un aparato anti-obrero y anti-popular.

Mientras gran parte de los intelectuales y la izquierda hacían oídos sordos a las barbaridades cometidas en nombre del “socialismo”, como parte de los retrocesos que encabezó la burocracia contrarrevolucionaria, el stalinismo volvió a prohibir el aborto, se condenó la prostitución y se criminalizó la homosexualidad. Derechos democráticos elementales que fueron alcanzados por el poder en manos del soviet en los primeros años de la revolución. Al tiempo que se criminalizó el derecho a huelga, que los sindicatos no podían discutir libremente sino que eran vigilados y regimentados policialmente por el partido/Estado, que los sectores obreros, campesinos y de izquierda que se oponían al estalinismo no tenían derecho a publicar periódicos ni libros, que se los encarcelaba acusándolos de contrarrevolucionarios, etc.

En el curso degenerativo que se implanta el régimen despótico de la burocracia y luego de que sus jerarcas encabezaran la restauración capitalista, hoy día  se nos pretende vender la disyuntiva de que sólo existe “democracia burguesa o totalitarismo”, es decir, aquel “dilema” de: o un sistema injusto económicamente pero con libertad (democracia burguesa) o un sistema con mayor igualdad económica pero sin libertades políticas (totalitarismo/“socialismo”), pero nada se nos dice de la perspectiva que ha defendido y sostenido el trostkismo, como una alternativa para la autoorganización y automencipación de los propios explotados y oprimidos contra el orden existente para salir de las múltiples cadenas y miserias  que nos impone el capitalismo. La lucha que emprendió Trotsky enfrentando la contrarrevolución burocrática stalinista demuestra que esta burocratización no fue un curso “lógico” y “automático” de las leyes históricas como se hace creer en libros y en la academia, sino una de otras posibilidades históricas, en medio de un largo proceso de contradicciones, luchas, persecuciones, asesinatos, tergiversaciones, etc.

El asesinato de Trotsky –y el de otros tantos dirigentes revolucionarios- a manos del stalinismo, sin embargo, no liquidó sus ideas, ni pudo evitar que cientos de militantes revolucionarios mantuvieran limpias las banderas del comunismo hasta nuestros días. El pensamiento y la acción política desarrollada por León Trotsky, por representar la continuidad con la perspectiva revolucionaria del marxismo, de todas las corrientes que actualmente de reivindican “marxistas”, es el trotskismo la única corriente que mantiene en pie la perspectiva de la emancipación social y política de los trabajadores y trabajadoras como una necesidad y posibilidad real para la actualidad.

David Rivas, estudiante de Sociología y militante de Barricada comenzó su intervención planteando: ¿Cuál es el legado político de León Trotsky para América Latina?

“Como ya sabemos la brutal persecución del régimen estalinista provoca el exilio a México -único país en otorgarle visa- de León Trotsky, esto le permite no solo conocer la realidad latinoamericana si no también el proceso mexicano y el “cardenismo” así como los posteriormente llamados populismos. La cuestión agraria y la lucha por la independencia nacional son dos factores claves que deben llevar a cabo el proletariado en América Latina, en una versión digamos actualizada de la teoría de la revolución permanente Trotsky afirma:

“En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno oscila entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente débil burguesía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista sui generis, de índole particular. Se eleva, por así decirlo, por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capitalismo extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o bien maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros”.

Esto abre las puertas para que la revolución en los países semi-coloniales sea posible más temprano que en los países industrialmente avanzados, debido a el poder relativo de su clase obrera, sin embargo esta, única capaz de llevar a cabo hasta sus últimas consecuencias las tareas de liberación nacional, solo puede hacerlo acaudillando al amplio sector campesino y resolviendo el problema de la tierra. A diferencia del estalinismo, que plantearon como central la liberación nacional pero que dejaban para después la revolución socialista, subordinándose a los partidos burgueses de corte nacionalistas – estrategia que en la historia demostró su fracaso, el trotskismo no deja la revolución para después, la burguesía nacional en ultima instancia preferirá aliarse con la extranjera que ceder el poder a los trabajadores y campesinos. Para Trotsky la lucha contra el imperialismo solo llegaría a sus últimas consecuencia en la medida en que se hiciera una verdadera revolución socialista.

Trotsky acuña la categoría de “bonapartismo sui-generis”, para referirse a los gobiernos que buscan elevarse por encima de las clases sociales apoyándose en el movimiento de masas. Trotsky vio de cerca uno de estos gobiernos representado en el mandato de Lázaro Cárdenas, que se apoyo en el movimiento obrero dando ciertas concesiones al movimiento de masas y llevando a cabo varias expropiaciones y nacionalizaciones de la industria como es el caso del petróleo, a la cual Trotsky defendió por su carácter de defensa nacional frente al imperialismo británico sin embargo aunque todo revolucionario debe ponerse del lado de estas medidas debe hacerlo con independencia de clase y no fusionándose con los partidos burgueses que llevan a cabo estas medidas, estos partidos que funcionaban como frentes populares, es decir que contenían varias tendencias que iban desde burguesas hasta organizaciones obreras.

Otra de las cosas que caracterizaban a estos gobiernos era su esfuerzo por capitalizar el movimiento obrero mediante la estatización de los sindicatos, y una de las tareas del los partidos revolucionarios en América Latina era la lucha por la independencia de clase de los sindicatos además de el desplazamiento de las burocracias que impiden la lucha obrera y al experiencia del proletariado.

Si lo notamos el planteamiento de Trotsky está hoy más vigente que nunca haciéndonos un llamado a confiar en las fuerzas del movimiento obrero, campesino y popular y no confiar en nacionalismo burgueses incapaces de llevar a cabo una verdadera revolución social y mucho menos llevar hasta las últimas consecuencias la lucha contra el imperialismo.”

Luego se desarrolló un debate entre los asistentes al evento, sobre todo alrededor de las estrategias del revolucionario ruso, de la teoría, del programa y de su lucha por la construcción de partidos revolucionarios y del partido mundial de la revolución socialista, la IV Internacional.

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Acerca de Barricada Juventud Revolucionaria

Una organización juvenil revolucionaria, de estudiantes y estudiantes/trabajadores, por ahora fundamentalmente de la UCV, de diversas carreras (Historia, Sociología, Estudios Políticos, etc.) donde confluimos compañeros que militan en la LTS (Liga de Trabajadores por el Socialismo) e independientes, que coincide en el objetivo estratégico de acabar con esta sociedad de clases, de destruir al Estado de los patrones y conquistar un orden social sin explotados ni explotadores. Quienes impulsamos esta agrupación apostamos al desarrollo de una militancia juvenil verdaderamente rebelde y revolucionaria, anti sistema, que no tenga nada que obedecerle ni deberle a ninguna institución del sistema capitalista, a ninguno de los poderes de la sociedad burguesa, que no comulgue con ningún proyecto burgués ni se subordine al Estado.
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