Pongamos en pie una juventud que luche por una verdadera revolución social (PDF)

barricada

Manifiesto Barricada – (Versión resumida)

MANIFIESTO
Pongamos en pie una juventud que luche por una verdadera revolución social

¡el capitalismo está en crisis a nivel mundial… y también en Venezuela!
¡aquí no ha habido revolución ni socialismo! ¡la revolución está por hacerse!
¡con la clase trabajadora, contra la explotación capitalista!
¡contra el imperialismo, la derecha, y su falsa “lucha por la democracia”!
Crisis del capitalismo y un mundo convulsionado

Nos ha tocado vivir en medio de una nueva crisis histórica del sistema capitalista. En los 80’s y 90’s, el “pensamiento único” impuesto en la ofensiva neoliberal condenaba como infructuoso cualquier planteamiento sobre una organización social distinta para la humanidad, incluso proclamaron el “fin de la historia”: más allá del capitalismo no había historia posible. ¡Pero muy pronto la realidad desmintió la propaganda burguesa!

La crisis económica del capitalismo se desarrolla con fuerza a nivel internacional y también los procesos de lucha y resistencia de los trabajadores y la juventud. Hay una especie de “vuelta de la lucha de clases” con mucha fuerza, con grandes procesos huelguísticos y movilizaciones en muchos países. Procesos masivos de descontento social y político, surgimiento de conflictos armados donde no los había o recrudecimiento de los existentes.

Las revoluciones del pasado… ¡recuerdos del futuro!

Cobran renovadas fuerzas las ideas y discusiones sobre la necesidad de superar el capitalismo. ¡Este sistema –que privatiza las ganancias pero socializa las pérdidas- no es “natural” ni es “eterno”, es un sistema caduco que debe morir para dar paso a un nuevo orden civilizatorio!

Por eso hay que recuperar el espíritu de combate de las grandes gestas que en el siglo XX desafiaron al poder burgués y el imperialismo: la revolución mexicana, las milicias obreras bolivianas, los cordones industriales chilenos, los comités de fábrica italianos, los soviets rusos, las milicias obreras y campesinas en España, las huelgas generales con miles de obreros en armas en China entre 1925 y 1927, y un largo etcétera. Tomar como nuestras las lecciones estratégicas de las revoluciones obreras y campesinas que triunfaron, como la revolución rusa del ’17. Reivindicar también las batallas contra las castas burocráticas en los mal llamados “socialismos reales”, como la insurrección de los consejos obreros y los comités revolucionarios de la juventud en Hungría del ’56.

La huelga general, las barricadas, la autoorganización de los explotados para la lucha, el armamento de los trabajadores y el pueblo pobre, la organización revolucionaria, estuvieron al orden del día como las mejores herramientas para pelear por la emancipación… y la actual crisis del capitalismo nos muestra que estos no son solo recuerdos del ayer, sino que enfrentamientos como esos están por venir, y que estas son las herramientas y el espíritu de lucha que habrá que actualizar para afrontarlas.

¿Y por casa cómo andamos?

Pero no solo la crisis del capitalismo a nivel global le ha tocado a nuestra generación, también la etapa de un gobierno en nuestro país que se proclama “revolucionario”, “socialista” y “anticapitalista”. Por eso quienes queremos retomar la apuesta a que lxs explotadxs y oprimidxs “tomen el cielo por asalto”-como dijera Marx de los obreros y obreras de la Comuna de París-, debemos discutir y tomar posición al respecto.

Debemos mirar la realidad de frente: salvo cierta redistribución de la renta petrolera, nunca hemos dejado de vivir en una sociedad cuya base es la propiedad capitalista y la explotación de los trabajadores. Los ricos de ayer lo siguen siendo hoy –con la incorporación de algunos dizque “socialistas” convertidos en nuevos ricos gracias a sus posiciones en el gobierno o a sus vínculos con él (como ayer otros lo hicieron vinculándose a AD y COPEI). El capital transnacional sigue lucrándose con los recursos del país. La de aquí es también la crisis de un país capitalista.

La revolución socialista es otra cosa

Es cierto que el de Chávez fue el más de izquierda de los gobiernos posneoliberales de Latinoamérica, surgidos tras las crisis de los regímenes que aplicaron la ofensiva neoliberal y enfrentaron grandes movilizaciones y acciones de masas (que incluso en algunos países derribaron varios gobiernos). Chávez habló mucho de “revolución”, y después de varios años en el gobierno también habló de “socialismo”, pero no más que eso, porque su proyecto, si bien distinto al del puntofijismo, no pasó de ser el viejo anhelo de la burguesía e intelectualidad desarrollista de nuestro país de “sembrar el petróleo”, aprovechar la renta para “industrializar el país”: convertir al renta en capital, impulsar la acumulación nacional de capital orientando parte de la renta hacia una burguesía “nacionalista y productiva” o mediante el propio Estado actuando como empresario.

Pero eso es una aspiración de desarrollo nacional burgués, pues Chávez siempre se encargó de recordar que su “socialismo del siglo XXI” jamás era sobre la base de la abolición de la propiedad burguesa. Es decir, ¡no era socialismo nada! Porque socialismo es acabar con la explotación y con el enriquecimiento de pocos a costillas del trabajo y la pobreza de millones, y la base de eso es la propiedad capitalista. Además, la “revolución bolivariana” no era para derrotar a los capitalistas nacionales sino para convivir con ellos, para “construir la patria” con una supuesta “burguesía nacionalista” y unos imposibles “empresarios socialistas”. O sea, mientras las y los socialistas revolucionarios buscamos desarrollar la lucha de los explotados y oprimidos para un levantamiento contra este orden y vencer a los capitalistas, Chávez buscó y garantizó la “convivencia” entre explotados y explotadores.

Por supuesto, un proyecto como el que levantó lleva a un enfrentamiento con los capitales imperialistas, que viven de dominar y someter el cuerpo económico de las naciones semicoloniales, y en específico con el imperialismo estadounidense, acostumbrado al puntofijismo que, sin siquiera chistar, subordinaba al país a los dictámenes gringos. Sin embargo, este “desarrollo nacional” que era sin expropiar los capitales imperialistas, sin sacarse el yugo de la deuda externa y sin abolir la gran propiedad burguesa, bancaria y terrateniente. Se trató de un nacionalismo limitado a una mayor intervención estatal en la economía, la pugna con el capital petrolero transnacional por recuperar porciones de la renta petrolera, el enfrentamiento con los EEUU (que intentó derrocarlo) y una política exterior relativamente independiente frente al mismo (oposición al ALCA, creación del ALBA, estrechas relaciones económicas y política con Cuba, relación con Irán, alineamiento con China y Rusia, etc.).

Sin embargo, hoy, como antes, cientos de empresas imperialistas siguen haciendo sus negocios con los recursos y fuerza de trabajo nacional, girando ganancias a sus países, así como la banca, empresas y gobiernos de las potencias capitalistas se lucran con la deuda externa, que una vez más se muestra como un yugo, con un país cada vez más endeudado. Y esta es una de las razones fundamentales por las que tenemos un país que padece escasez de dólares y de recursos para los hospitales, las escuelas, las viviendas, los salarios y la inversión en sus industrias públicas.

Así, se mantuvo la dependencia que nos impone el capitalismo imperialista. Por eso, la “independencia” y la “liberación nacional” quedaron solo para la propaganda, al igual que el “socialismo”.

¿Hay “justicia social” sin romper con el capitalismo?

El chavismo puede exhibir una relativa “redistribución de la riquezas” (en realidad, de la renta petrolera pública, pues nunca afectó la gran propiedad capitalista y bancaria nacional), haber paliado temporalmente los aspectos más agobiantes de la pobreza y la miseria, así como ampliado el acceso a la salud, educación y seguridad social. Eso es un hecho. Pero manteniendo el carácter dependiente de la economía nacional y la explotación de la clase trabajadora. Por eso nuestra realidad nunca dejó de ser la de un país con grandes desigualdades e injusticias sociales.

En el país hay hoy 1,9 millones de hogares pobres (27,3%), de donde provienen 9.174.142 personas (32% de la población). De estos, 2.791.292 personas (9,8%), son de hogares en pobreza extrema, es decir, cuyo ingreso por persona es inferior al valor de la canasta básica alimentaria. Después de casi década y media de supuesta “revolución”, el 20% más rico de la población se queda con el 45% del ingreso nacional, mientras al 20% más pobre le toca un mísero 6%. La vivienda para el pueblo trabajador sigue siendo un drama: dos millones de familias no tienen casa propia y 700 mil tienen hacinamiento o precariedad. La mayoría de las tierras productivas siguen estando en manos de los grandes terratenientes, mientras están impunes más de 300 asesinatos de campesinos en lucha por la tierra.

A su vez, el que los sectores más pobres de la clase trabajadora y el pueblo dependan para sobrevivir de una ayuda o subsidio estatal (“misión”, “beca”) es un horizonte miserable, más aún cuando se lo vende como “justicia social”, o incluso como “revolucionario” y “socialista”.

En lugar de derrumbar la sociedad burguesa… ¡estabilizarla!

Tras la crisis del puntofijismo Chávez vino a significar la garantía de estabilidad de la sociedad burguesa, una tarea confesada por él innumerables veces. La profunda crisis e inestabilidad política y social, el ascenso de luchas obreras, populares y estudiantiles del ’89 en adelante, no avanzó hacia una verdadera revolución social que pusiera la economía, el poder político y militar en manos directas de las mayorías trabajadoras y empobrecidas –como por ejemplo sí lo hiciera la revolución obrera y campesina de octubre de 1917 en Rusia.

Aún en los momentos de mayor confrontación con las fuerzas desplazadas del puntofijismo y la burguesía opositora proimperialista, cuando los trabajadores y el pueblo pobre desplegaron grandes energías y disposición al combate, Chávez nunca actuó para aprovechar la debilidad de la reacción tras sus derrotas y volcar sobre ella al movimiento de masas para avanzar en desmontar las bases del capitalismo. No dejó nunca de insistir a sus opositores, al empresariado, y al imperialismo yanqui, que él era el garante de la estabilidad y la paz social en el país, ¡la “paz” de esta sociedad de explotación! Así decía: “Si no fuera por este proceso de revolución democrática y pacífica no sé qué estaría pasando en Venezuela, no sé cuántos caracazos tendríamos (…) No estarían los burgueses viviendo plácidamente como ahora”. ¡A confesión de partes!
Recomposición de la legitimidad del Estado burgués, y hostilidad a las organizaciones y luchas combativas de la clase obrera

A pesar de la retórica sobre “poder popular”, y los pequeños espacios de decisiones locales para las organizaciones comunitarias (que de paso están legalmente subordinadas al Estado), el poder real está en manos del Estado, los empresarios y banqueros. A la par de la pugna con el imperialismo y la reacción burguesa, y la cierta distribución de la renta, el Estado recuperaba legitimidad: Chávez avanzó en re-legitimar ante el pueblo trabajador al Estado capitalista como “redistribuidor de las riquezas” y así también recuperó para este la legitimidad de sus potestades de coerción y represión.

¡El Estado que “distribuye” es el mismo que controla y reprime a los que luchan, que hoy tiene a cientos de trabajadores enjuiciados –algunos incluso en prisión– por hacer una huelga, formar un sindicato, repartir un volante, trancar una calle, cientos de campesinos enjuiciados por ocupar las tierras de los terratenientes, el de la complicidad en el exterminio de los yukpa que luchan por su tierra y territorio! El gobierno que impulsa “misiones” es el mismo que hoy confabula con los empresarios para despedir miles de trabajadores en todo el país y para aumentar los precios de los alimentos.

Así mismo cada vez que surgió alguna lucha de trabajadores que iba más allá de lo que el gobierno quería, que se plantaba firmemente por sus derechos sin contar con la venia del Ejecutivo, Chávez no dudó en fustigarla, deslegitimarla, amenazarla con represión, incluso llegando a reprimir directamente.

La decadencia de un proyecto que se pretendió “emancipador”, “revolucionario” y “anticapitalista”

Los problemas que afloran hoy por todos lados son los de un país en el que no cesó la succión de sus riquezas por parte de los capitales imperialistas, de una sociedad donde la clase dominante siguió siendo la misma y donde el poder político nunca dejó de estar al servicio de la explotación y opresión de los de abajo. Por eso no es la crisis de una “revolución” ni de una “transición al socialismo”.

Es una nueva constatación de cómo el nacionalismo burgués dilapida el apoyo de las mayorías explotadas y empobrecidas, pues al tiempo que regatea con el imperialismo, en el frente interno preserva a la burguesía nacional, mantiene controlado y regimentado al movimiento de masas, con lo que bloquea las posibilidades de una verdadera lucha antiimperialista y una revolución social, manteniéndose así lo fundamental del capitalismo semicolonial, sin dar salida para las necesidades del país ni de los explotados. De esta manera, prepara el camino para la vuelta de la reacción, que hace demagogia aprovechando los problemas no resueltos tras 15 años de supuesta “revolución”.

¡Hay que sacar lecciones estratégicas! Se confirma la necesidad de luchar por la independencia política de la clase trabajadora y el pueblo pobre, para que lejos de ir tras estos proyectos, confíen en sus propias fuerzas y sus propios métodos de lucha, se doten de un programa y una estrategia propios, para desplegar todo su potencial revolucionario y poder dar una batalla consecuente para expulsar al imperialismo de nuestra América y contra las burguesías nacionales, encabezando la lucha por un autogobierno obrero y popular, la única manera de sentar las bases para la emancipación nacional y social.
LA OPOSICIÓN BURGUESA: “LIBERTAD” Y “DEMOCRACIA” AL SERVICIO DEL CAPITAL Y EL IMPERIALISMO

Por supuesto, ¡nada “progresivo” puede venir de quienes se oponen por derecha al gobierno, respaldados por el imperialismo estadounidense! Estos que hoy hablan en nombre de la “democracia” y la “libertad” representan a quienes en los 80’s y 90’s aplicaron planes hambreadores y de represión masiva para favorecer al capital transnacional y la burguesía criolla, llevando a que en 1998 de cada 2 venezolanos 1 vivía en pobreza, y una pobreza extrema del 20%.

La “libertad” que piden es la libertad de los capitalistas para hacer más aun lo que les venga en gana, tener los niveles de ganancia y explotación que les plazca sin siquiera la tibia regulación estatal. ¡Quieren para los capitales imperialistas más “apertura” de las que ya el propio gobierno les da! Las denuncias que le dirigen al gobierno por su discrecionalidad y arbitrariedad en el poder, son solo en la medida en que incomodan o complican su propia pugna por el poder político, no porque estén interesados en las libertades democráticas que permitan la organización y lucha de las clases explotadas y el pueblo pobre. Además, es un completo descaro y cinismo de parte de esta oposición heredera de las represiones, torturas, y el conjunto de injusticias y penurias sociales del puntofijismo. Son los mismos que junto al imperialismo yanqui dieron el golpe de abril de 2002, pretendiendo imponer una dictadura encabezada por el presidente de la principal cúpula empresarial.

Por eso, si es el gobierno chavista quien hoy encabeza las acciones represivas y no la oposición, es sencillamente porque esta no está a la cabeza del Estado.

En momentos en que esta oposición se prepara como recambio gubernamental ante la crisis del chavismo, decimos bien en alto que hay que combatir su demagogia, desenmascararla ante la juventud honestamente democrática que rechaza las políticas represivas del gobierno, y ante el pueblo trabajador que ve cómo sus condiciones de vida se deterioran.

¡Desenmascarar y combatir a la oposición de derecha proimperialista y su falsa “lucha por la democracia”!
¡POR LA UNIDAD OBRERO-ESTUDIANTIL!

Todo este orden social corre por cuenta de la explotación y opresión de la mayoría de la población, pero específica y principalmente sobre la clase trabajadora. Es por eso la clase social cuya liberación social solo le es posible destruyendo completamente el régimen de la propiedad privada –la base de la sociedad actual–, y que ha protagonizado las más grandes batallas contra el capitalismo.

Abrazamos todas las causas de los sectores explotados y oprimidos por el capitalismo, reconociendo en este conjunto la centralidad de la explotación del trabajo asalariado, por lo que somos una juventud pro obrera. ¡Nos proponemos retomar la tradición de las grandes batallas que unieron en las calles a obreros y estudiantes, como en el Mayo Francés o el Cordobazo argentino!

¡CONTRA LA EXPLOTACIÓN Y LA OPRESIÓN IMPERIALISTA!

El signo del capitalismo de nuestra época es el imperialismo: la expoliación y dominación de la mayoría de los pueblos y naciones del mundo por un grupo de países privilegiados. La transferencia sistemática de riquezas desde las naciones semicoloniales o dependientes hacia los centros imperialistas, y la opresión política y militar, desde las más disimuladas hasta la intervención militar directa. Por eso gritamos:

¡LAS TRASNACIONALES PETROLERAS LLEVAN MÁS DE 100 AÑOS CHUPANDO LAS RIQUEZAS ENERGÉTICAS DEL PAÍS: YA BASTA! ¡EXPROPIACIÓN SIN PAGO DE LOS CAPITALES IMPERIALSITAS QUE OPERAN EN EL PAÍS! ¡NO MÁS PAGO DE LA DEUDA EXTERNA! ¡DINERO PARA VIVIENDAS, EDUCACIÓN Y SALUD, NO PARA LA DEUDA! ¡BASTA DE OCUPACIÓN IMPERIALISTA EN HAITÍ! ¡FUERA BASES MILITARES YANQUIS DE AMÉRICA LATINA!

¡Por un internacionalismo consecuente!

Somos internacionalistas, abrazamos la causa de los trabajadores y pueblos de cualquier parte del mundo que luchan contra la explotación y la opresión imperialista. Rechazamos cualquier tipo de solidaridad con regímenes como los de China, Rusia, Irán, Siria, Vietnam, etc., que aún cuando estén geopolíticamente opuestos a los imperialismos estadounidense y europeo, no dejan de ser instrumentos de la más brutal explotación y opresión de sus pueblos por parte de los capitales extranjeros, las clases propietarias nacionales y las burocracias estatales asociadas a estas. ¡No se puede estar “con los pueblos” en unos países, pero con los gobiernos contra los trabajadores y el pueblo pobre en otros!

POR UNA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA EN LAS UNIVERSIDADES

El movimiento estudiantil universitario se encuentra polarizado entre quienes se oponen al gobierno en nombre de la “democracia” y la “autonomía”, identificándose con la oposición burguesa y avalando el régimen antidemocrático imperante en las autónomas, y los grupos que, diciéndose “revolucionarios”, se encuentran adaptados a la lógica estatista, donde cada reforma democrática esconde al mismo tiempo un aumento del control e influencia del Estado burgués en estas. ¡Unos piden autonomía frente al Estado pero no frente al capital privado! ¡Los otros fustigan en palabras al capital pero piden la intervención del Estado!

¡Nosotrxs cuestionamos la naturalización o justificación que en las universidades se hace de la sociedad capitalista, bien sea en su versión neoliberal, o en la de un supuesto “desarrollo” con la burguesía nacional y capitales imperialistas “aliados”! ¡Luchamos por una universidad al servicio de las luchas e intereses de los trabajadores y el pueblo pobre! ¡Aspiramos a un conocimiento crítico y creador, que se proponga comprender lo existente para transformarlo!

¡Peleamos contra la profunda falta de democracia política y social en las universidades, tanto en las autónomas como en las controladas por el gobierno! ¡Levantamos un programa democrático radical para echar abajo el régimen político universitario!

¡Elección directa de las autoridades! ¡Voto universal: 1 persona = 1 voto!

¡Derecho de todas y todos a ser electos! ¡No bastaría con el derecho a elegir, si solo se puede elegir de entre una casta minoritaria, la “ciudadanía” sería incompleta! ¡Derecho de estudiantes, empleados/as, obreros/as y todos/as los/as profesores/as a ser electos!

¡Participación de empleados y obreros en los órganos de gobierno y composición proporcional de los mismos!

¡Revocabilidad permanente de todos los cargos! ¡Asambleas como máxima instancias de decisión!

¡Ingreso libre e irrestricto a las universidades! ¡Abajo los mecanismos de exclusión!

¡Más presupuesto para las universidades públicas administrado por comités de estudiantes, trabajadores y profesores! ¡Dinero para la educación pública, no para la deuda externa! ¡Fuertes impuestos a las ganancias capitalistas para garantizar la masificación y calidad de la educación universitaria! ¡Abajo la administración corrupta y aristocrática de las autoridades –tanto en las autónomas como en las controladas por el gobierno!

¡POR UNA UNIVERSIDAD AL SERVICIO DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO POBRE!
CONTRA LA OPRESIÓN PATRIARCAL Y EL MACHISMO
¡Luchar por la emancipación de las mujeres!

Las condiciones y circunstancias de la opresión de las mujeres siguen campantes en nuestro país, como la esclavitud doméstica, la doble jornada, la violencia doméstica, la cosificación y mercantilización del cuerpo, la obligación a una vida que no sea otra sino la de mujer paridora y madre, incluso desde la adolescencia, y la criminalización del aborto.

Esto último adquiere un carácter de clase, porque su peso recae con prioridad sobre las mujeres que no pueden costearse un aborto clandestino en condiciones sanitarias adecuadas: quienes mayoritariamente se ven las caras con las muertes, lesiones y criminalización por esta razón, o con la condena a ser mujeres paridoras, son las proletarias y/o pobres.

En nuestro país, la mayoría de lo que había de movimiento de mujeres organizado fue cooptado casi totalmente por el gobierno nacional, con base a retórica, algunas reformas legales y una política de microcréditos. Un ejemplo reciente fue el pasado 28 de septiembre, Día Internacional de Lucha por la Despenalización y Legalización del Aborto: mientras en varios países hubo movilizaciones de mujeres, en Venezuela, ¡nada! Varias agrupaciones feministas hacen parte del chavismo, que moviliza decenas de miles, pero para este día no convocaron ninguna movilización de lucha. ¿Acaso la inexistencia de fuertes movimientos y movilizaciones de mujeres en lucha no es una demostración de lo nocivo que es la subordinación al Estado y el gobierno?

¡Tenemos el desafío de poner en pie en nuestro país un movimiento de mujeres completamente independiente del Estado, el gobierno y cualquier partido burgués! ¡Con total libertad de pensamiento y acción!

¡EDUCACIÓN SEXUAL PARA DECIDIR, ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAER, ABORTO LEGAL PARA NO MORIR!
¡BASTA DE DISCRIMINACIÓN POR ORIENTACIÓN SEXUAL!
¡Respeto y plenos derechos a la sexo-género-diversidad!

Rechazamos cualquier tipo de prejuicio y discriminación en razón de la orientación sexual. Es completamente reaccionario pretender imponer a toda la sociedad la heteronormatividad sexual, que no se corresponde con ninguna “naturaleza humana”, sino que al contrario bloquea y suprime el libre desarrollo de las capacidades, instintos y necesidades –tanto naturales como sociales– de los seres humanos. Esto bloquea las diversas posibilidades y combinaciones del quehacer sexual, afectivo, emocional y de convivencia.

¡Por la legalización de las uniones ente parejas del mismo sexo que así lo deseen! ¡Por el reconocimiento pleno, a las parejas del mismo sexo, de todos los derechos económicos, legales, familiares y de seguridad social derivados de las relaciones laborales y de su unión legal!
EL CAPITALISMO Y EL DESPRECIO ECOLÓGICO

Para frenar el deterioro del planeta y la vida en la tierra: ¡arrancar a los capitalistas la propiedad y el control de la producción social!

El desarrollo de determinadas tecnologías y su particular uso vienen causando graves problemas de contaminación y alteración de los equilibrios necesarios para el normal desenvolvimiento de los ciclos vitales en el planeta. Pero esto no es el producto “lógico” e inevitable del desarrollo de las tecnologías en sí mismas, sino de la lógica de la producción y acumulación capitalista: el cómo nos relacionamos con el resto de la naturaleza está hoy determinado por las necesidades específicas de las ganancias de la clase capitalista, que controla la propiedad de los principales medios con los cuales producimos y trabajamos la naturaleza.

La condición indispensable para avanzar hacia una relación más armoniosa con la naturaleza exterior a nosotros y para que la gestión de esta relación sea democrática, es arrancar de manos de los capitalistas la propiedad y el control sobre la producción y reproducción social de la vida, arrancarles la gestión del mundo. ¡Liberar la ciencia y la técnica de la racionalidad capitalista!
¡POR UNA JUVENTUD INSUBORDINADA Y EN LUCHA CONTRA EL CAPITALISMO Y SUS GOBIERNOS!

¡Genuinamente rebelde y revolucionaria!

La juventud de la oposición de derecha pretende aparecer hoy como “rebelde” (y “democrática”), pero en realidad es profundamente conservadora y reaccionaria: es punta de lanza de un proyecto completamente subordinado a los intereses empresariales y alineado con la injerencia imperialista. Las organizaciones juveniles del chavismo se autodenominen “rebeldes” y “combativas”, pero ¿“rebeldes” contra quién?, si obedecen al gobierno que sostiene esta sociedad; ¿“combativas” contra quién?, si forman parte de los proyectos del gobierno y muchas hasta viven financiadas por él.

Una juventud rebelde y revolucionaria debería estar organizándose para combatir en los liceos, las universidades, los lugares de trabajo, el barrio y en las calles todas las injusticas del sistema y a todos sus responsables, es decir, tanto a los empresarios como al gobierno que administra el sistema.

Como juventud revolucionaria luchamos por la revolución obrera y socialista: la abolición de la propiedad capitalista, para acabar con que el fruto del trabajo social colectivo se lo queden como propiedad privada unos pocos; y la destrucción del Estado burgués a manos de un genuino poder obrero y popular, que surja al calor de las luchas contra la explotación capitalista y los gobiernos que la sostengan.

¡Transformar el mundo! ¡Cambiar la vida!

Nos comprometernos con nuestro tiempo: ¡queremos “transformar el mundo” (Marx) y “cambiar la vida” (Rimbaud)! Sabemos que un cambio real en la vida solo puede venir con una transformación revolucionaria de la sociedad, por eso luchamos, ¡pero ya la misma lucha por transformar esta sociedad nos comienza a cambiar la vida!

Cuestionamos que las universidades sigan siendo centros de formación de cuadros dirigentes para el sistema (bien sea en la empresa privada o en la gestión del Estado). ¡No aspiramos a ser los profesionales que ayuden a los empresarios a sostener o justificar su orden social! ¡Tampoco aspiramos a ser cuadro gerencial del Estado burgués! ¡No aspiramos instalarnos cómodamente en un recodo del sistema, tratando de escabullirnos de un mundo en el que discurren los dramas de una sociedad basada en la explotación y la opresión! ¡Queremos ligar nuestros estudios universitarios a la militancia revolucionaria!

¡La revolución está por hacerse! ¡Construyamos una juventud para subvertir el capitalismo!

No solo en otras partes del mundo el capitalismo está en crisis y hay que combatirlo, ¡en nuestro país está vivito y coleando, también aquí tenemos que organizarnos para revolucionar y derrotarlo, combatiendo a todos los políticos y gobiernos que lo sostienen!

Hoy, cuando la crisis del chavismo la tienden a capitalizar la derecha y el imperialismo, pero también se asoma la resistencia de la clase trabajadora a los planes empresariales y del gobierno, levantamos en alto la necesidad de impulsar una juventud que se proponga luchar verdaderamente por la liberación nacional contra los capitales y potencias imperialistas, y por la emancipación social de toda la podredumbre del sistema capitalista.

BARRICADA!
juventud revolucionaria anticapitalista

LTS e independientes

barricadarevolucionaria@hotmail.com / barricadarevolucionaria.wordpress.com

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Acerca de Barricada Juventud Revolucionaria

Una organización juvenil revolucionaria, de estudiantes y estudiantes/trabajadores, por ahora fundamentalmente de la UCV, de diversas carreras (Historia, Sociología, Estudios Políticos, etc.) donde confluimos compañeros que militan en la LTS (Liga de Trabajadores por el Socialismo) e independientes, que coincide en el objetivo estratégico de acabar con esta sociedad de clases, de destruir al Estado de los patrones y conquistar un orden social sin explotados ni explotadores. Quienes impulsamos esta agrupación apostamos al desarrollo de una militancia juvenil verdaderamente rebelde y revolucionaria, anti sistema, que no tenga nada que obedecerle ni deberle a ninguna institución del sistema capitalista, a ninguno de los poderes de la sociedad burguesa, que no comulgue con ningún proyecto burgués ni se subordine al Estado.
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